



Madrid ha iniciado la redacción del Plan Estratégico Municipal (PEM), su hoja de ruta para orientar el desarrollo urbano en las próximas décadas. Este instrumento busca renovar la planificación urbana desde una perspectiva estratégica y adaptable, de modo que pueda actualizarse y evolucionar en función de los cambios, retos y aprendizajes derivados de su aplicación.
La capital emprende este proceso en un momento clave: está en juego el equilibrio entre ciudad global y vida local, y los grandes retos urbanos condicionan cada vez más la vitalidad de sus barrios: hablamos, entre otras cuestiones, de garantizar el acceso a la vivienda, de la preservación de las múltiples identidades culturales que dan sentido a la ciudad, de regenerar el tejido construido, de abordar de forma transformadora los desafíos del cambio climático, o de afrontar las desigualdades territoriales que históricamente marcan la capital.
Por todo esto, el PEM debe aspirar a ofrecer una respuesta estratégica e integrada que permita a la ciudad avanzar hacia un modelo mejor, más justo, habitable y sostenible. Y debe hacerlo, además, buscando un consenso amplio y una estrategia compartida, multiescalar y sensible a las particularidades del territorio, que garantice su viabilidad a largo plazo.
¿Qué es el PEM?
El PEM se está planteando como un amplio proceso de reflexión y acción que sitúa a la vivienda, la sostenibilidad y la transformación urbana como los grandes temas en el centro de su agenda, junto con un objetivo transversal: avanzar hacia una planificación urbana dinámica y digital, entendida como una administración capaz de adaptarse a los cambios económicos, sociales y tecnológicos.
El PEM encuentra su respaldo normativo en la reciente Ley 7/2024, de 26 de diciembre, de Medidas para un desarrollo equilibrado en materia de medio ambiente y ordenación del territorio, que, a su vez, modifica la Ley 9/1995 e incorpora esta nueva figura de planificación. En concreto, el artículo 14.7 establece que los municipios madrileños podrán elaborar Planes Estratégicos Municipales en desarrollo de los instrumentos de ordenación del territorio, mientras que el artículo 18 define su alcance, contenido y procedimiento.
Siguiendo esto, el PEM se configura como un instrumento que define los elementos básicos de organización y estructura del término municipal; establece los objetivos estratégicos de ciudad, y actúa como marco de referencia para el resto de instrumentos urbanísticos. En este sentido, y a diferencia de los enfoques clásicos de planificación urbana y territorial, más rígidos y centrados en la ordenación pormenorizada, el PEM introduce una lógica estratégica desde la que poder anticipar escenarios, priorizar retos y coordinar políticas públicas con una visión de largo plazo.
¿Qué se ha hecho hasta ahora?
El proceso comenzó en 2024 con una fase de escucha y reflexión participativa. Desde el inicio, el Ayuntamiento ha planteado el PEM como un proyecto que quiere integrar la visión de distintas personas expertas, instituciones, empresas, entidades sociales, culturales, ambientales y económicas, universidades, colegios profesionales y asociaciones vecinales. Su desarrollo se realiza desde un equipo multidisciplinar formado por más de 40 profesionales entre los que nos incluímos urbanistas, sociólogos, ambientólogos, ingenieros, juristas, economistas, tecnólogos, entre otros.
Durante la primera etapa de trabajo, que ha abarcado un año y medio, se ha definido el marco metodológico y el alcance del instrumento, delimitando su función dentro del sistema de planificación vigente y estableciendo su papel como referencia estratégica para el resto de instrumentos urbanísticos. Todo este trabajo previo ha permitido clarificar qué debía ser el PEM —un marco orientador y estructural— y qué no —un plan de ordenación pormenorizada.
Paralelamente, se ha activado un proceso de análisis territorial, apoyado en datos demográficos, económicos, ambientales y tecnológicos, con el fin de identificar tendencias estructurales, retos críticos a medio y largo plazo y posibles escenarios de evolución para la ciudad en el contexto metropolitano y europeo. Asimismo, se está desarrollando un proceso de escucha y contraste con múltiples actores urbanos, buscando enriquecer el diagnóstico técnico con la experiencia cotidiana de las personas que viven en Madrid y la visión estratégica de distintos sectores y agentes clave.
Todo este intercambio está permitiendo identificar retos vinculados al acceso a la vivienda, a los desequilibrios territoriales, a la necesidad de regeneración urbana y a la adaptación climática, así como oportunidades relacionadas con la capacidad de innovación, la atracción de inversión y la transformación digital de la administración.
Como resultado de esta fase de trabajo, se han elaborado dos documentos fundamentales: el Documento Inicial Estratégico (DIE), que establece el marco ambiental y territorial del PEM y define sus alternativas de desarrollo, y el Borrador Abierto de Síntesis Estratégica (BASE), concebido como un documento abierto que sintetiza los principales retos y líneas de actuación.
De este último, conviene destacar además que, si bien no formula aún determinaciones específicas, sí configura un marco estructural para abordar los retos del municipio de Madrid desde una perspectiva integral, avanzar hacia un modelo urbano más sostenible y resiliente e impulsar la transformación equilibrada de la ciudad mediante ejes urbanos y metropolitanos, nuevas centralidades y áreas productivas, en una estructura territorial orientada a potenciar la actividad económica, equilibrar oportunidades entre distritos, reforzar las identidades culturales y paisajísticas y reforzar la relación metropolitana.

¿En qué punto se encuentra el proceso?
Ambos textos han permitido sintetizar el análisis realizado sobre la situación actual de la ciudad y definir una primera formulación estratégica, todavía susceptible de ajuste, integrando criterios territoriales, sociales, económicos y ambientales.
El PEM inicia ahora una fase decisiva, orientada a consolidar un marco estratégico que deberá traducirse posteriormente en programas de actuación, normas, directrices y recomendaciones y áreas estratégicas.
Mientras, con el DIE y el BASE se están llevando a cabo consultas a administraciones y organismos, reforzando la vocación de consenso del Plan, y se avanza en el diseño de las estrategias e indicadores y en el desarrollo de la normativa.
En conjunto, estos procesos permitirán someter la propuesta estratégica a una verificación jurídica, ambiental y social, así como avanzar hacia una definición más precisa prioridades, programas y mecanismos de implementación.

Urbanismo 4D
El PEM no se concibe como un documento cerrado, sino una herramienta en evolución con la que repensar el modelo urbano desde una mirada estratégica, más allá de lo estrictamente normativo. Su objetivo es complementar el planeamiento tradicional con una herramienta capaz de anticipar escenarios, coordinar políticas sectoriales y orientar la toma de decisiones a medio y largo plazo.
Integrándose en el sistema urbanístico vigente, el plan aspira a consolidarse como un instrumento flexible y operativo que permita guiar de manera efectiva las políticas públicas y el desarrollo futuro de la ciudad. Esta visión ha sido definida por el Ayuntamiento de Madrid como Urbanismo 4D.
Hacer realidad este enfoque implica contar con un marco transversal que asegure su aplicación práctica, incorpore el tiempo como un elemento clave en la planificación y mantenga la coherencia con los grandes retos urbanos de la ciudad, capaz de dotarla de mayor capacidad de adaptación: anticipar impactos, valorar alternativas y ajustar las estrategias cuando sea necesario, integrando el conocimiento técnico, institucional y ciudadano en beneficio del interés general.
En este marco, la Propuesta Estratégica de Urbanismo 4D reúne herramientas normativas, técnicas y operativas que refuerzan una planificación basada en datos y objetivos. Para ello, se busca impulsar una normativa más flexible y basada en indicadores de equilibrio; desarrollar un ecosistema digital que permita analizar la ciudad en tiempo real, simular escenarios y hacer seguimiento de las actuaciones, y fortalecer un modelo de gobernanza basado en la cooperación entre administraciones y la participación activa de distintos agentes sociales.


¿Por qué es importante?
El PEM abre una oportunidad para que Madrid redefina su proyecto urbano colectivo, alineando desarrollo económico, cohesión social y sostenibilidad ambiental bajo una misma hoja de ruta compartida.
Al mismo tiempo, propone un cambio cultural en la forma de planificar, pasando de una lógica reactiva a una lógica adaptativa; de una planificación sectorial a una visión integrada, y de un modelo exclusivamente técnico a un proceso donde la participación y las alianzas deben formar parte del diseño estratégico.
Su desarrollo busca aportar seguridad jurídica y coherencia estratégica al conjunto del planeamiento urbano, estableciendo un marco común para las futuras decisiones territoriales, mientras que su visión flexible y adaptativa quiere anticipar problemáticas futuras y generar soluciones innovadoras a los grandes retos urbanos.



