44.º Festival de inverno da UFMG en Diamantina (Brasil): El viaje

por Paisaje Transversal

Por fin llegamos a Diamantina. Habían transcurrido aproximadamente veintidós horas desde que habíamos salido de nuestros pisos en Madrid, cuando Joel, el afable conductor encargado de acercarnos hasta allí, nos despertaba para anunciarnos la llegada a nuestro destino final. Atrás quedaron los aeropuertos de Lisboa y Belo Horizonte, en un viaje en el que la incertidumbre y la sorpresa habían sido, o están siendo, su común denominador. 

La primera duda nos asaltó a escasos días de emprender el trayecto, ya que hasta el viernes no tuvimos los billetes de avión. El plazo era bastante ajustado, teniendo que en cuenta que se trataba de un trayecto transatlántico; además, un error en el nombre de los billetes nos hizo temer que Pilar se quedara en tierra. Con los nervios propios de una situación así tomábamos el servicio especial de la EMT al aeropuerto de Barajas a las cuatro de la madrugada, sin haber dormido para poder combatir mejor el jet lag a nuestra llegada. Afortunadamente, nuestras dudas se resolvieron de la mejor manera posible durante la facturación: nuestra reserva era para primera clase. Fue como representar la escena de un documental en la que el grupo Pantera entra en un avión y su cantante Phil Anselmo exclama: «First class, for the white trash!», solo que en versión arquitectónico-urbanística.

Tras disfrutar de las comodidades propias de la sala VIP, tomamos el avión hacia Lisboa. Una hora de trayecto (contrarrestada por la diferencia horaria del país), una hora de espera y embarque en el avión rumbo a Belo Horizonte: despegue, un poco de lectura y zapping, comilona, colocación de asientos en horizontal (sin duda la gran ventaja de viajar en clase preferente), seis horas de sueño, desayuno y aterrizaje. La estrategia de no dormir dio resultado y llegamos a Brasil ciertamente descansados.

En el aeropuerto de Belo Horizonte, Joel, a quien ya hemos presentado, y Marconi Marques, un artista plástico miembro del colectivo Kasa Vacia, nos daban la bienvenida. Allí cogimos una «combi» de la Universidad Federal de Minas Gerais (la UFMG, organizadora del festival de invierno) y emprendimos un viaje de cuatro horas por carretera hasta Diamantina. Durante el viaje, las primeras lecciones de portugués y los típicos intercambios culturales hispano‑brasileños. Siesta, parada técnica para cenar y nueva cabezadita hasta Diamantina. 

También hubo tiempo para recopilar algunos datos sobre Diamantina durante el trayecto. Esta ciudad, situada a mil cien metros en el centro del estado de Minas Gerais, fue fundada a mediados del siglo XVIII, cuando en su río se descubrieron los primeros diamantes de Brasil. De hecho, es la principal región productora de piedras preciosas del país. Además, es una ciudad volcada con el turismo autóctono; esto se debe, en gran parte, a su centro histórico barroco, que está considerado patrimonio cultural de la humanidad y desde hace cuarenta y cuatro años es la sede del Festival de inverno da UFMG

Cuando llegamos a Diamantina nos aguardaba otra sorpresa más, ya que nos hospedábamos en sitios diferentes: Pousada Vale do Garimpeiro y el Hotel Tijuco, obra de Niemeyer. Tras dejar el equipaje en nuestras respectivas habitaciones, nos acercamos a la Rua da Quintanda, donde se estaba celebrando el show —en Brasil diferencian entre show y concierto, dependiendo si es de música clásica o no— de André Abujamra, que presentaba el espectáculo audiovisual Mafaro. Resultó ser todo un descubrimiento musical. La música estaba acompañada de proyecciones y vídeos, en los que entre canción y canción aparecía un hombre que dialogaba con André. Musicalmente también resultó altamente sugerente, ya que el trío comandado por este compositor y multinstrumentista de São Paulo conjugaba con maestría el rock latino de Santana, con percusiones afro-beat y aromas libaneses.

Tras esta actuación tomamos contacto por primera vez con la gastronomía local; a esto siguió la visita al antiguo mercado de Diamantina, en el que estaba celebrándose una suerte de verbena local. Tras el baile y la degustación de la cachaça —muy típica de la región de Minas Gerais—, nos fuimos a dormir con muchas preguntas en el aire todavía, pero con la ilusión de ir respondiéndolas en los días sucesivos. Permanezcan a la lectura.

Más información sobre el viaje de Paisaje Transversal a Brasil:

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Revisión y corrección de estilo del texto a cargo de Sara Hernández Pozuelo

Créditos de las imágenes:

Imagen 1: Paisaje de la región de Minas Gerais en algún punto en la carretera desde Belo Horizonte a Diamantina.

Imagen 2: En el avión rumbo a Belo Horizonte.

Imagen 3: Momento de la actuación de André Abujamra en el 44.º Festival de inverno da UFMG.

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2 comentarios

iñaki romero fernández de larrea 18 julio, 2012 - 12:20

Qué interesante y que envidia dais.

En la parte de la crítica musical se ha dejado notar tu paso por revistas como RockZone o Caballeros del Metal!

Un abrazo desde la península ibérica

Jon Aguirre Such 20 julio, 2012 - 19:23

Jajaja! Gracias Iñaki por tu comentario. La verdad que por aquí todo muy bien. Y en cuanto a las referencias musicales, más allá de la boutade, lo cierto es que para algo tienenq ue servir tantos años de melomanía y colaboración en medios musicales tenían que salir por algún lado ;-P

Pero te podias haber ahorrado lo de Caballeros del Metal! jajajaa!

saludos desde Diamantina!!!!

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